¡Carpintero! Haz un féretro pequeño
de madera olorosa,
se nos ha muerto un sueño,
algo que era entre el pájaro y la rosa.
Fue su vida exterior tan imprecisa
que sólo se lo vio cuando asomaba
al trémulo perfil de una sonrisa
o al tono de la voz que lo nombraba…
Mas qué te importa el nombre, carpintero,
era un sueño de amor. Tu mano clave
pronto las tablas olorosas, quiero
enterrar hondo el sueño flor y ave.
¡Al compás del martillo suena un canto!
“No vayas al campo santo,
porque los sueños de amor
No mueren. Se muda en llanto
su forma de ave y de flor”
Conrado Nalé Roxlo (Argentina, 1898-1971)
Do not stand at my grave and weep
I am not there; I do not sleep.
I am a thousand winds that blow,
I am the diamond glints on snow,
I am the sun on ripened grain,
I am the gentle autumn rain.
When you awaken in the morning’s hush
I am the swift uplifting rush
Of quiet birds in circling flight.
I am the soft starlight at night.
Do not stand at my grave and cry,
I am not there; I did not die.
Mary Frye (USA, 1905-2004)
La diversidad de los seres humanos se muestra no sólo en la diversidad de sus tablas de bienes, es decir, en el hecho de que consideren deseables bienes distintos y estén en desacuerdo entre sí también sobre el valor mayor o menor, sobre la jerarquía de los bienes reconocidos por todos: esa diversidad se muestra más todavía en lo que consideran qué es tener y poseer realmente un bien. En lo que se refiere a una mujer, por ejemplo, el más modesto considera ya que disponer de su cuerpo y gozar sexualmente de él constituyen indicio suficiente y satisfactorio del tener, del poseer; otro, acuciado por una sed más suspicaz y más exigente de posesión, ve «el signo de interrogación», el carácter meramente aparente de tal tener, y quiere pruebas más sutiles, ante todo para saber si la mujer no sólo se entrega a él, sino que también deja por él lo que tiene o le gustaría tener: sólo así la considera «poseída». Pero un tercero tampoco ha llegado aún con eso al final de su desconfianza y de su voluntad de tener, éste se pregunta si la mujer, cuando deja todo por él, no lo hace por un fantasma de él: quiere primero ser bien conocido a fondo, conocido incluso en sus abismos, para poder ser en absoluto amado, él se atreve a dejarse adivinar. Siente que la amada está completamente en posesión suya tan sólo cuando la amada ya no se engaña sobre él, cuando lo ama por su condición diabólica y su oculta insaciabilidad tanto como por su bondad, paciencia y espiritualidad.
Friedrich Nietzsche, Más allá del bien y del mal. (1886)
No podía sentarme ocho o diez horas diarias al piano. Vivía para cada segundo. Piensen en Godowsky. Me apabullaba. Me llevaría quinientos años adquirir un mecanismo igual. ¿Pero qué consiguió con eso? Fue un hombre desgraciado y compulsivo, que no se sentía feliz si no estaba sentado al piano. ¿Gozó la vida? Me dio qué pensar.
-Arthur Rubinstein
Remember me when I am dead
and simplify me when I’m dead.
As the processes of earth
strip off the colour of the skin:
take the brown hair and blue eye
and leave me simpler than at birth,
when hairless I came howling in
as the moon entered the cold sky.
Of my skeleton perhaps,
so stripped, a learned man will say
“He was of such a type and intelligence,” no more.
Thus when in a year collapse
particular memories, you may
deduce, from the long pain I bore
the opinions I held, who was my foe
and what I left, even my appearance
but incidents will be no guide.
Time’s wrong-way telescope will show
a minute man ten years hence
and by distance simplified.
Through that lens see if I seem
substance or nothing: of the world
deserving mention or charitable oblivion,
not by momentary spleen
or love into decision hurled,
leisurely arrive at an opinion.
Remember me when I am dead
and simplify me when I’m dead.
Keith Douglas (England, 1920-1944)



